
China registró 522.000 nuevos casos de COVID-19 en julio de 2026, con 487 graves y una muerte, informó el CDC chino. El repunte se desacelera y el país atraviesa una meseta con gravedad similar a los picos de los dos últimos años. Solo se detectaron variantes de Ómicron, con NB.1.8.1 y sus sublinajes como cepas dominantes. En hospitales centinela, la positividad en consultas por síntomas gripales subió de 4,3 % a 4,5 % entre fines de junio y comienzos de agosto.
El médico Li Tongzeng, del Hospital You An de Pekín, atribuyó el aumento a la caída de la inmunidad poblacional, mutaciones y los viajes estivales. “Para la mayoría han pasado más de seis meses desde la última gran ola”, explicó. Desde su reclasificación como enfermedad de Categoría B, el COVID-19 se considera una infección respiratoria recurrente, con una o dos olas nacionales al año. La inmunidad previa reduce la gravedad y se espera que los contagios bajen a fines de agosto. La única muerte mantiene la mortalidad en niveles bajos.



