EL PESO DE LA COCAÍNA
El país ha cambiado de categoría en el mercado de la cocaína. Pasó de ser la isla de paz, a no involucrarse en el conflicto colombiano con la narcoguerrilla, a ser país de paso de droga, y, finalmente, a tener una posición estratégica en la distribución de cocaína en el mundo. Ayer, la prensa italiana publicó que 770 kilos de esa droga llegaron en contenedores de banano a Italia procedentes de un puerto ecuatoriano. Los delincuentes continúan usando los contenedores de los mejores productos nacionales para enviar droga. Es un daño a toda la ‘marca país’ y al turismo, pero además, a la reputación que tienen los productos ecuatorianos de exportación, que tanta sangre y sudor ha costado posicionar como ‘de lujo’. También es un daño a toda la industria exportadora, porque nadie reconoce el esfuerzo y costo para asegurar sus contenedores y garantizar que lleguen al puerto sin ser contaminados. Este control nace desde que se empaca la fruta, la flor, el atún y el camarón, entre otros productos. Es inaudito e incomprensible, que la Costa aún no tenga radares o en los puertos escáneres antidrogas. Si Ecuador ha de honrar los Tratados de Libre Comercio que tiene con otros países, en este caso con la Unión Europea, firmado en 2017 pero vigente en su totalidad desde 2024, al menos debe asegurar que sus productos no lleguen contaminados. Ante esta realidad, ¿para cuándo se instalarán los escáneres en todos los puertos? Esta es una urgencia nacional porque el futuro económico del país está en sus exportaciones.



