JOVEN SE NIEGA A ABANDONAR LOS ESCOMBROS DONDE SE ENCUENTRAN LOS CUERPOS DE SUS FAMILIARES EN LOS TERREMOTOS DE VENEZUELA

Lorena Laya, de 24 años, se mudó a La Guaira tras los dos terremotos del 24 de junio para buscar a su padre, su madrastra y sus hermanos. Durante tres semanas su rutina ha sido vigilar la excavadora que remueve escombros de día y dormir en casa de su abuelo por las noches. “Cuando la máquina está trabajando no me despego. En dos ocasiones casi se lleva los cuerpos por no estar atentos”, dice cerca de una carpa donada por vecinos, refugio de familias que aún esperan rescates.

Su madrastra, Nohelia Iriarte, sobrevivió al deslave de Vargas en 1999, que sepultó su casa en Carmen de Uria. Tras años en refugios, el gobierno les asignó un apartamento en el edificio OPP 27 del complejo Gran Misión Vivienda Venezuela. Allí vivía con su esposo Henry Laya (55) y sus hijos Diego (14) y Giannys (6). El 24 de junio, los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 derrumbaron el edificio. La hermana de Nohelia, que vivía en el piso 11, sobrevivió.

El día del terremoto, Lorena creía que la familia había ido a los tambores de San Juan en Naiguatá. Al ver el edificio caído, sintió “el corazón chiquitico”. Recorrió hospitales y morgues. En el estacionamiento del Hospital José María Vargas, un militar la dejó pasar con indiferencia: “Me dio guantes y me dijo que me apurara porque en 20 minutos se los llevaban”. Vio cuerpos amontonados, charcos de sangre, “como si no valieran nada”. Tras días de escarbar con sus manos, el 10 de julio una excavadora recuperó los restos de su madrastra y de Giannys. “Mi bebé estaba acostadita en un colchón que sabíamos que era de ella. Siempre será mi Negrita”.

Ahora teme no reconocer a su padre y a su hermano Diego, cuyos cuerpos podrían haber sido extraídos sin que ella lo supiera. “Tengo miedo de no encontrarlos”. La excavadora está paralizada por una avería; solo maquinaria pesada puede mover las enormes placas. El balance oficial reporta más de 5.000 muertos, 16.740 heridos y 17.907 Manta, Lunes 20 de Julio 2026 viviendas destruidas. Naciones Unidas estima 50.000 desaparecidos. Lorena, sin embargo, mantiene la esperanza.

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