EL BOLSILLO DEL ECUATORIANO, UNA DE LAS VÍAS QUE AYUDAN A AMORTIGUAR EL DÉFICIT FISCAL

La economía ecuatoriana cerró el primer semestre de 2026 con un déficit global de apenas $31 millones, muy por debajo del registrado en 2025, gracias a que los ingresos crecieron 22,5 % ($13.672 millones) mientras el gasto subió 6,1 % ($13.703 millones), según el Ministerio de Economía y el Observatorio de Política Fiscal.

El repunte se explica por el mayor precio del WTI — por el cierre del estrecho de Ormuz—, la reducción del subsidio al diésel prémium (de $1,80 a $3,25 el galón desde septiembre de 2025) y la ampliación de la base del IVA a productos de primera necesidad desde abril. La recaudación tributaria sumó $9.358 millones ($782 millones más), impulsada por la nueva canasta gravada y por las compras asociadas al Mundial de Fútbol.

Los ingresos petroleros netos alcanzaron $1.490 millones, más del doble que en el primer semestre de 2025. Analistas advierten que estas mejoras salen del bolsillo ciudadano. Fausto Ortiz, exministro de Economía, señaló que “que al Gobierno le vaya bien en recaudación significa sacar más plata a los consumidores, y reducir subsidios implica que sectores productivos destinen más recursos al diésel”. Aunque la economía crece al 2,5 % (2,1 % en el primer trimestre), ese ritmo es insuficiente para generar empleo de calidad y atraer inversión.

Para el segundo semestre, Jaime Carrera, del Observatorio de Política Fiscal, prevé menores ingresos petroleros si bajan los precios por un acuerdo Irán‑EE. UU., el fin de la tasa a Colombia ($149 millones) y alzas de gasto electoral y social. El déficit anual rondaría los $4.000 millones, lejos de la meta del FMI. Sin reformas estructurales — laborales, seguridad social, seguridad jurídica—, el crecimiento seguirá frenado, coinciden los expertos.

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