
Una jornada de horror vivieron los habitantes de la hacienda Guabillo, ubicada en el recinto Fumisa, zona rural del cantón Buena Fe.
Un grupo de sujetos armados, aduciendo ser policías, irrumpió en la propiedad privada y ejecutó a cuatro personas, dejando además herido de gravedad a un joven. Las víctimas, todos jornaleros que se encontraban en el sitio, fueron identificadas como Pedro Vicente Bautista Cabeza, de 25 años; Martha Gabriela Segura Sánchez, de 33; Gender René Segura Sánchez, de 19; y Vicente Gabriel Cusme Morales, de 26.
Según el testimonio de un sobreviviente, los agresores, un grupo de al menos siete hombres fuertemente armados, llegaron a pie hasta la hacienda. Bajo amenazas de muerte y utilizando falsas identidades al gritar que eran miembros de la fuerza pública, los atacantes sometieron a todas las personas presentes en el caserío, incluyendo mujeres y niños. Las víctimas fueron maniatadas con cinta adhesiva y vendadas de los ojos.
El relato del sobreviviente es escalofriante: los delincuentes los arrastraron a distintas zonas del predio, donde procedieron a disparar contra ellos. Incluso se informó que uno de los fallecidos presentaba heridas causadas con arma blanca. Tras cometer el crimen, los atacantes dispararon a quemarropa contra Saúl Samuel F., quien recibió un impacto en la nuca, pero logró sobrevivir. Los trabajadores que se encontraban en el lugar relataron a la policía que, tras finalizar la jornada de extracción de fibra de abacá y haber cargado un camión de dicho producto, se reunieron para comer y compartir unas bebidas cuando llegaron los asesinos, todos encapuchados.
Según los testigos, los agresores realizaron una videollamada para identificar a sus objetivos, mientras gritaban consignas alusivas a la organización delictiva Los Lobos. Posteriormente, se llevaron al contratista y a su pareja hacia la parte posterior de los dormitorios, donde se escucharon varias detonaciones. El nivel de crueldad fue extremo. Los atacantes procedieron a mutilar las extremidades inferiores del sobrino de la esposa del contratista y ejecutaron con un disparo en la cabeza a Vicente Gabriel Cusme Morales, quien habría intentado oponer resistencia.
Tras consumar el ataque, los victimarios se dieron a la fuga. Uno de los trabajadores que permanecían atados logró liberarse y desató al resto de sus amigos. Las primeras indagaciones, sustentadas en versiones de testigos y familiares, apuntan a una represalia vinculada a la delincuencia organizada. Se presume que el ataque fue dirigido contra los allegados de un hombre conocido como alias Levi, quien presuntamente pertenecería a una facción del grupo delictivo Los Lobos y habría recibido amenazas previas por parte de integrantes de la misma organización.
Durante el levantamiento de los cuerpos, realizado por personal de Criminalística durante la madrugada del lunes, se hallaron cinco vainas de calibre nueve milímetros, cintas adhesivas y un casco de motocicleta como indicios del violento suceso. La Policía desplegó un operativo en la zona y mantienen la investigación en curso para identificar a los autores de esta masacre.



