
La economía ecuatoriana se desacelera: PIB crece 2,1% en el primer trimestre de 2026, frente al 3,7% de 2025, según el Banco Central. La meta oficial de 2,5% para el cierre del año se ve comprometida, mientras El Niño, el alza de combustibles y la caída del cacao encienden alarmas.
¿QUÉ IMPULSÓ EL TRIMESTRE? La demanda interna fue el motor: el consumo de los hogares subió 3,9% (alimentos y servicios) y la Formación Bruta de Capital Fijo creció 12,8% por la construcción. En el sector externo, las exportaciones apenas aumentaron 1,7% (camarón y minerales), mientras las importaciones saltaron 11,1% (maquinaria, vehículos y materias primas). Dieciséis de veinte industrias crecieron interanualmente, destacando financiero (12%), salud (6,4%), servicios profesionales (4,5%) y petróleo-minas (4%). El consumo depende de remesas, no del empleo.
La exgerente del BCE, Verónica Artola, calificó el dato como positivo pero preocupante por la desaceleración. Confía en la meta del 2,5% gracias al Mundial 2026, que dinamizaría el comercio en junio-julio, pero advierte que ese impulso se sostiene en remesas récord ($7.729 millones en 2025) y no en un mercado laboral reactivado; la inversión pública y extranjera siguen rezagadas. Para alcanzar el 2,5%, el país necesitaría crecer entre 3% y 4% en el segundo semestre, según el exministro Fausto Ortiz. Sin embargo, el IMAEc de abril sugiere un cierre más cercano al 2%.
EL RIESGO PRINCIPAL ES EL NIÑO Artola recuerda que el episodio de 1997-1998 costó el 15% del PIB; un evento fuerte en agosto Manta, Sábado 27 de Junio 2026 golpearía en 2026 y se extendería a 2027. Ortiz añade que el impacto depende de la intensidad y del estiaje que afecte al sector eléctrico en el último trimestre. Frente a la caída del cacao, el repunte del crudo y la distensión comercial con Colombia ofrecen alivio, mientras camarón y minería equilibran la balanza exportadora, aunque el petróleo aún no aporta al ritmo esperado.



