Las inundaciones de febrero de 2024 en Chone (Manabí) causaron $13 millones en daños y evidenciaron la vulnerabilidad de la provincia.

Entre 2020 y 2022 se perdieron 16.035 ha de bosque al año, un 40% más que el promedio histórico, mientras los pastizales pasaron del 3,88% al 23,72% del territorio desde 2000, acelerando la erosión y los sedimentos (1,1 millones de toneladas anuales solo en el río Chone), y generó más de 52 millones de toneladas de CO₂ (2001-2024). Ante esto, la Prefectura impulsa un plan de reforestación 2025-2030 que combina restauración ecológica, bioingeniería con pasto vetiver y monitoreo digital.
El vetiver, con raíces de hasta 1,5 m, estabiliza taludes; se aplica en la quebrada Buenavista (Charapotó) con $125.000. El plan incluye 62.000 árboles nativos en 520 ha de corredores viales (118,8 km) para proteger infraestructura. El reto es la tenencia privada de tierras. Se aplica un modelo de corresponsabilidad: la Prefectura entrega plantas y asistencia técnica, las comunidades mantienen. Así se logra un 78% de supervivencia, frente al 50% de modelos tradicionales.
Además, se desarrolla una app para georreferenciar cada planta, recibir reportes fotográficos y, en el futuro, ofrecer incentivos digitales inspirados en África. Con proyecciones de hasta 30 días adicionales sobre 35 °C hacia 2040, la provincia apuesta por corredores verdes que reduzcan la temperatura del suelo entre 2 y 4 °C.




