LA SITUACIÓN DE LAS PERSONAS QUE VIVEN EN LA CALLE ES CRÍTICA EN MEDIO DEL TOQUE DE QUEDA

En Quito, el toque de queda agrava la situación de personas sin hogar: desde las 23:00 arriesgan ser arrestadas. Miguel llega cada noche a Plaza Benalcázar. Con heridas y artritis, sobrevive en la calle. “Hace mucho frío, más cuando llueve. Tenemos compañeros en la acera frente al Hospital Eugenio Espejo. Hay consumo”, dice. Las restricciones aumentan sus dificultades, pero se ingenian. “En otros casos se escondieron en quebradas, con menor control policial. No hubo prisión”, cuenta Patricio Benalcázar, del Patronato San José.

Esta entidad recorre las calles con contacto empático para generar confianza y lograr ayuda voluntaria. Ofrecen González; la última fue Aní Muñoz. Así, la bancada oficialista mantiene entre 78 y 80 votos fijos. Pero para decisiones que requieren 101 (como el juicio a Solanda Goyes o la destitución del correísta Juan Andrés González por supuestos diezmos), necesita a RC y no logra sus objetivos. Albergue, comida y talleres. Miguel, beneficiado, dice: “Tengo camita y desayuno”. Sin embargo, la capacidad es limitada: durante el toque de queda, el 90% de los albergues quiteños está ocupado. A ello se suma desplazamiento interno: familias de Esmeraldas, El Oro, Manabí y Santo Domingo llegan a capital buscando seguridad, permaneciendo semanas o meses.

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