
El presidente Donald Trump afirmó que Irán colapsa financieramente debido al cierre de Ormuz, sumado al bloqueo sobre sus puertos estratégicos.
Según el mandatario, el régimen pierde sumas masivas cada jornada, generando un descontento creciente en sus filas. La administración mantiene la presión económica, aunque extendió el alto el fuego para permitir una negociación. La decisión del cerco naval fue ratificada tras una reunión de emergencia con JD Vance y Marco Rubio. Trump justificó la medida por la división del gobierno iraní, la cual impide una postura coherente en el diálogo.
La tregua se prorrogó a solicitud de Pakistán, buscando que el régimen presente una propuesta unificada ante la mesa. El Mando Central informó que 28 embarcaciones fueron obligadas a retroceder o cambiar su rumbo en la última semana. Esta asfixia sobre el estado terrorista busca forzar un acuerdo de seguridad, bajo la advertencia de retomar la ofensiva si no existen avances. La Casa Blanca enfatizó que la ventana diplomática no será eterna por la falta de tiempo.
El régimen, mediante Mohamad Baqer Qalibaf, rechazó negociar bajo condiciones de amenaza directa. Irán acusa a Washington de no tomarse en serio el proceso, pues el bloqueo persiste pese a la reapertura parcial del estrecho. El ministro de Exteriores calificó la medida como un acto de guerra, asegurando que defenderán sus intereses ante las intimidaciones externas.
El vicepresidente JD Vance mantiene en suspenso su viaje a Islamabad para la segunda ronda de negociaciones, a la espera de una confirmación oficial de la participación de Teherán. Trump reiteró que Irán podría alcanzar una posición sólida si accede a un acuerdo, pero subrayó que la presión económica seguirá firme.



