La nueva lista de precios de los combustibles preocupa particularmente al sector pesquero.

El diésel que utilizan para sus faenas saltó de USD 3,08 a 4,75 por galón; un encarecimiento del 54 % que convierte el trabajo en el mar en una operación cada vez más difícil de costear. Así lo señalan los representantes de los pomaderos de Posorja. “Los niveles de costos, al subir con este nuevo precio, nunca van a poder ser compensados con una producción, aun en las mejores épocas”, señala Jorge Baidal, presidente de la Asociación de Pescadores Pomadores.
Y reclaman por ello. Dicen que hay una desproporción y comentan que apenas consumen el 4% del diésel nacional, mientras el sector del transporte, que absorbe el 65 %, tiene un precio de USD 2,81. La desproporción no es solo un dato estadístico, es la diferencia entre mantenerse a flote o amarrar los barcos. “¿Qué estamos pidiendo? Que nos asimilen al diésel
automotriz.
Eso significaría un apoyo, un soporte de 7 millones de dólares, más o menos, mensuales”, reclama Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería. El diálogo con las autoridades ya se dio y están a la espera de resultados.
Mientras tanto, quienes se dedican a la pesca hacen sus cuentas con números que ya no cierran.




