EL PUEBLO MANDA, PERO EL PODER NO OBEDECE
Es usual escuchar a los políticos decir: “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Pero esa frase pierde relevancia y fuerza cuando la voz del pueblo no es escuchada. Vemos cómo decisiones de la mayoría, adoptada en las urnas, son simplemente ignoradas. Decisiones en las urnas que se terminan ignorando En 2011, el pueblo decidió prohibir los casinos con fines de lucro, pero estos espacios resurgen hoy con el nombre de ‘casas de juegos’, aduciendo que su fin no es lucrativo sino benéfico. En 2023, el pueblo decidió prohibir la explotación petrolera en el parque Yasuní, pero el gobierno de turno apeló a que la decisión popular es inaplicable. En 2024, pese a que la mayoría dijo ‘no’ a la instalación de bases extranjeras, el presidente no descarta la presencia de militares de otros países en Ecuador. Y así hay varios ejemplos. El respeto a la voluntad popular No se trata de estar o no de acuerdo con los casinos, con la explotación petrolera o con las bases militares en suelo nacional, se trata de respetar un pronunciamiento. Si los ecuatorianos son llamados a las urnas es porque su voz es importante, y debe ser respetada, pese a que puede cambiar de opinión, de la misma manera que dijo ‘no’ y luego ‘sí’ a la extradición de ecuatorianos. Si se cree que se puede pasar por encima de la voz del pueblo, las consultas pierden su importancia.



