QUE NO QUEDE EN PROMESA

Los momentos y los tiempos son tan importantes como los hechos en sí mismos. La filtración de dos informes de Contraloría que hallaron presuntas irregularidades en el patrimonio de dos jueces de la Corte Constitucional hay que analizarla en todo su contexto. Todos los funcionarios públicos están sujetos a auditoría y deben responder con los descargos del caso. Pero ninguno debería estar sujeto al ‘tribunal’ de las redes sociales, donde se pierde el derecho de la presunción de inocencia, y donde un montón de troles asalariados se convierten en jueces y fiscales. El país está frente al uso sistemático de procesos de control dirigidos al escarnio público y la presión política. Por eso es que los momentos y los tiempos son claves para entender el fondo. No es gratuito y al azar que se filtren estos informes que dan inicio a indagaciones fiscales en un momento en el que la Corte Constitucional tiene en sus manos resoluciones de alto interés político, como el cambio de la fecha de las elecciones seccionales, y el análisis de la legalidad de la designación del fiscal general subrogante. El contralor tiene que demostrar, más allá de sus palabras, que la institución que encabeza no se ha convertido ya en instrumento de los intereses del poder político.

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