Recientemente, una imagen tridimensional del planeta llena de abultamientos, hundimientos y colores intensos se volvió viral. Muchos afirmaron erróneamente que la NASA había revelado la «verdadera forma» de la Tierra.

En realidad, no es una fotografía, sino un mapa de la fuerza de gravedad. El geoide es la superficie imaginaria que tendría un océano global en reposo, guiado solo por la gravedad. Como la masa del planeta no es uniforme, el agua se amontonaría donde hay más atracción (cordilleras) y se hundiría donde hay menos.
Para hacer visibles estas mínimas diferencias, la NASA exageró la deformación 10.000 veces. Para construir este modelo se combinaron mediciones de satélites como GRACE y GOCE. Más allá de lo visual, mapear la gravedad permite rastrear el deshielo polar, monitorear reservas de agua subterránea y estudiar el movimiento de placas tectónicas.



