
El líder norcoreano, Kim Jong Un, justificó la ampliación de su arsenal nuclear argumentando que los recientes ataques de EE.UU. contra Irán demuestran la necesidad de fortalecer su poderío militar. Ante la Asamblea Popular Suprema, y tras el fracaso de las negociaciones con Washington en 2019, afirmó que “solo un poder fuerte garantiza la seguridad” y defendió la legitimidad de consolidar su arsenal. Subrayó que el “escudo nuclear” no solo disuade, sino que impulsa la economía y la calidad de vida. Sin mencionar directamente a Irán, criticó la “agresión” global de EE.UU. Además, endureció su postura contra Corea del Sur, al que llamó “el Estado más hostil”, y condicionó cualquier diálogo a ser reconocido como potencia nuclear.



