
Las conferencias episcopales de Colombia y Ecuador hicieron un llamado “respetuoso, fraterno y apremiante” a sus gobiernos para superar las tensiones por la guerra comercial iniciada en febrero. En una carta, los obispos expresaron “dolor y creciente preocupación” por la crisis humanitaria en la frontera y pidieron que prime el diálogo, la vida y el bienestar de las comunidades afectadas por las restricciones al comercio y la movilidad. El conflicto comenzó con aranceles cruzados del 30 % y escaló al 50 % en marzo, junto al cierre terrestre de Colombia a productos ecuatorianos como el banano. Ecuador impulsó las medidas porpresunta falta de control fronterizo ante el narcotráfico. Ambos países mantienen un intercambio comercial cercano a 2.800 millones de dólares anuales. Los prelados instaron a los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa a resolver las diferencias que afectan la convivencia bilateral y a dialogar por “una paz auténtica, estable y duradera”.



