
Delcy Rodríguez ha acelerado esta semana la purga de los leales al chavismo que sostuvieron a Nicolás Maduro en la última década. La destitución más simbólica es la del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, mientras Donald Trump elogia la gestión de Rodríguez al frente de Miraflores. La salida de Padrino era previsible tras el descrédito en las Fuerzas Armadas por la operación estadounidense que acabó con Maduro y su esposa presos en Nueva York, a la espera de juicio por narcotráfico.
Rodríguez también ha apartado al testaferro de Maduro, Alex Saab, y al fiscal general Tarek William Saab, quien dimitió en febrero. Padrino, hombre cercano a Maduro que garantizó la unidad militar, representaba para otros la represión. Con su marcha se cierra una etapa de lealtad al chavismo. Su salida abre incógnitas sobre la recompensa de 15 millones de dólares que EE.UU. ofrece por él desde 2025.



