
El Acuerdo de Comercio Recíproco (ART) que Ecuador y Estados Unidos firmaron este viernes 13 de marzo de 2026 en Washington aborda aranceles, cuotas agrícolas e insumos médicos.
Uno de sus capítulos redefine las condiciones bajo las cuales ingresarán al país los medicamentos y dispositivos médicos de origen estadounidense, con cambios que van desde el Registro Sanitario hasta las inspecciones de planta y la propiedad intelectual. Una de las modificaciones más relevantes del acuerdo tiene que ver con el Registro Sanitario.
Actualmente, un medicamento o dispositivo médico que quiera comercializarse en Ecuador debe obtener esta autorización ante la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa), un proceso que implica cumplir con requisitos técnicos propios del país. El acuerdo modifica esa lógica: si el producto ya fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), esa aprobación «bastará para satisfacer los requisitos técnicos» del Registro Sanitario en Ecuador.
Arcsa no podrá exigir evaluaciones adicionales. Otro punto que cambia son las inspecciones. Hoy, una fábrica que produce dispositivos médicos en Estados Unidos puede ser auditada por la FDA en su país y, además, tener que someterse a una inspección de las autoridades ecuatorianas para poder vender en Ecuador. El acuerdo elimina esa duplicidad. Ecuador deberá aceptar las auditorías del Programa de Auditoría Única de Dispositivos Médicos (Mdsap), un sistema internacional que ya es reconocido por varias agencias reguladoras del mundo, y «no podrá adoptar requisitos adicionales de evaluación de conformidad» para inspecciones rutinarias.
En la práctica, si una planta ya fue auditada bajo ese estándar, no tendrá que pasar por una segunda revisión para entrar al mercado ecuatoriano. En el caso de los productos farmacéuticos ocurre algo similar. Si la FDA inspecciona una planta en territorio estadounidense y el resultado es clasificado como «sin acciones indicadas», es decir, sin observaciones, Ecuador deberá aceptar ese informe sin exigir una inspección propia por parte de Arcsa.
El acuerdo también simplifica la documentación. Hasta ahora, importar medicamentos y dispositivos médicos requiere presentar certificados físicos y copias originales. El texto firmado establece que los certificados electrónicos de la FDA, tanto para fármacos como para dispositivos, serán válidos en formato digital, por lo que Ecuador no podrá exigir copias físicas, firmas húmedas ni apostillas. Además, se eliminan las inspecciones pre – embarque del Servicio de Acreditación Ecuatoriano (SAE) y del Servicio Ecuatoriano de Normalización (Inen) para productos de origen estadounidense.
En cuanto a aranceles, el impacto para este sector es limitado porque las tarifas ya son bajas.
- Los medicamentos dosificados —como antibióticos, tratamientos oncológicos, insulina o anestésicos— pagan entre 0 % y 10 % de arancel ad valorem.
- Los destinados a cáncer y VIH ya tienen tarifa de 0 %.
- Las vacunas oscilan entre 0 % y 5 %. Y los equipos médicos —instrumentos quirúrgicos, aparatos de rayos X, prótesis, marcapasos— registran tasas de entre 0 % y 5 %.
Para las farmacéuticas estadounidenses, el acuerdo representa un escenario favorable: mayor protección a sus productos, procedimientos más ágiles para registrarlos y un refuerzo de las acciones contra la falsificación. Para Ecuador, implica fortalecer su sistema de propiedad intelectual, lo que supone ajustes institucionales y costos administrativos. Para los consumidores, el impacto dependerá de la forma en que se aplique: por un lado, podría mejorar el control sobre medicamentos falsificados; por otro, una protección más robusta de las patentes podría prolongar la presencia de medicamentos de marca con precios más altos.



