
El conflicto en Irán impacta la economía ecuatoriana. El bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a instalaciones petroleras presionan al alza el precio del crudo. El WTI, referencia para Ecuador, cerró el 9 de marzo de 2026 en $94,77, su nivel más alto desde agosto de 2022. Ese día, el crudo ecuatoriano se comercializó en $74,15, el valor más alto desde julio de 2024, superando lo previsto en el Presupuesto General del Estado. Este incremento tiene un doble efecto, según Fernando Santos, exministro de Energía: aumentan los ingresos por exportación, pero también los costos de importación de derivados. Si el crudo se estabiliza en $70, Ecuador podría recibir $8.400 millones por ventas (120 millones de barriles anuales), pese a que la producción está contraída (460.833 barriles diarios). Sin embargo, los derivados son más caros ($105 el barril). Santos proyecta un saldo negativo al comparar ingresos por exportaciones ($8.400 millones) con importaciones ($9.450 millones), debido a la menor capacidad de refinación tras el incendio en la Refinería Esmeraldas, que obligó a declarar emergencia por 60 días. La ministra Inés Manzano asegura que el alza «beneficia al 100 %», especialmente por el concurso del 13 de marzo para vender 1,44 millones de barriles mensuales. Petroecuador prevé dos concursos para colocar el 40 % del crudo exportable en 2026. Antes del incendio, la dependencia de importaciones de diésel superaba el 80 % y la de gasolinas rondaba el 73 %, detalla Oswaldo Erazo, analista petrolero. Esto impacta en los precios de combustibles, que se ajustan mensualmente. Entre febrero y marzo, el WTI subió 41,5 %, pero la gasolina extra, ecopaís y diésel podrían aumentar hasta 5 % (máximo permitido). La súper se ajusta al mercado internacional. Actualmente, el galón de extra y ecopaís cuesta $2,76; diésel prémium $2,70; y súper $3,19. El 11 de marzo se actualizarán los precios bajo el sistema de bandas. Manzano garantiza el suministro de combustibles, pues las compras se gestionaron con anticipación.



