
Los Guardianes de la Revolución iraní afirmaron este miércoles que tienen el «control total» del estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio mundial de petróleo.
En un movimiento que podría generar severas consecuencias para la economía global, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció este jueves que completo con éxito un ataque contra un petrolero de bandera estadounidense en las aguas del norte del Golfo Pérsico.
La operación, confirmada en un comunicado oficial por las Relaciones Públicas del cuerpo militar de élite iraní, no solo representa una respuesta a los gobiernos del presidente de Estados Unidos (EE.UU.) Donald Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, por su ataques agresiones conjuntas contra Teherán, sino que viene acompañada de una declaración geopolítica de alcance mayor: la proclamación del control efectivo del estratégico Estrecho de Ormuz en tiempos de guerra.
Según el texto, esta acción se ajusta estrictamente a las normas y resoluciones internacionales. El comunicado emitido por el cuerpo castrense, según consignó la cadena Al Mayadeen advierte que “todos los actores deben respetar las advertencias emitidas previamente contra el paso de barcos militares, comerciales y de otro tipo vinculados con Estados Unidos, ‘Israel’, países europeos y sus aliados”, dejando claro que la interdicción no se limita a embarcaciones de guerra, sino que se extiende a toda la flota mercante y civil que mantenga vínculos con Washington y Tel Aviv y sus aliados.
Además, confirmó que las fuerzas militares mantienen su vigilancia y procederán a atacar a cualquier embarcación que intente cruzar el paso marítimo de manera ilegal. En conversación con el programa La Mañanera de El Ciudadano, el periodista y analista internacional Pablo Jofré Leal ofreció dimensionó el impacto de un posible cierre del estrecho.
“El cierre total del Estrecho de Ormuz es clave”, afirmó, sobre esta ruta marítima por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo, que se ubica entre Irán y Omán, y es esencial para exportaciones de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak.



