¿ENFRENTAR O DEPENDER DE CHINA?
Daniel Noboa es uno de los mandatarios que ha sido invitado por Donald Trump a una cumbre de primer nivel en América. Noboa estará, el 7 de marzo, junto a los presidentes de Argentina, Javier Milei; de El Salvador, Nayib Bukele; de Paraguay, Santiago Peña; de Bolivia, Rodrigo Paz; y de Honduras, Nasry Asfura. Este acercamiento con EE.UU. es beneficioso, en especial para mantener la cooperación en seguridad y comercial. El país del norte es nuestro primer socio y conviene tenerlo de nuestro lado. Sin embargo, el propósito de la cumbre presidencial es empezar a crear una pared de contención ante la influencia de China en el continente. Y esto hace que el presidente Noboa y la diplomacia ecuatoriana emprendan una aventura en aguas turbulentas. Este objetivo de la administración Trump apenas está iniciando y pasa a ser relevante para ese país luego de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro. Pero China sigue ampliando su presencia en América Latina con el fin de proveerse de minerales, energía y alimentos. Ecuador no está fuera del radar de los chinos. De hecho, el actual Gobierno lleva adelante contactos para gestionar la energía y la renegociación de la deuda. El país vende a los asiáticos, el segundo socio comercial, petróleo, camarones, banano, minerales, madera y otros productos. La Presidencia debe tratar con cautela el nuevo interés estadounidense. China es un socio muy relevante para Ecuador y dejarlo de un solo tajo puede ser insensato, aunque sí requiere de mayor transparencia y que la Justicia actúe con celeridad en los casos de corrupción. La diplomacia está a prueba.



