Entre hechos de violencia y el silencio de las ausencias

Puerto López, la emblemática localidad turística del sur de Manabí, ha visto transformada su postal de mar y pesca artesanal en un escenario de incertidumbre, misterio y dolor.

Una ola de violencia y desapariciones que estalló a finales de 2025 mantiene en vilo a su población. El punto de quiebre fue el 27 de diciembre. Primero, el brutal asesinato de los hermanos Angelo y Erwin Véliz Guale, alias Gallero, en un consultorio médico del centro.

Horas después, al regresar de su velorio, desapareció sin dejar rastro Alina Pihuave, de 19 años, exreina de la localidad, quien habría mantenido un vínculo sentimental con una de las víctimas. El comandante policial Geovanny Naranjo vinculó ambos hechos, señalando que los hermanos Véliz serían cabecillas de Los Choneros y que su muerte responde a una fragmentación interna del grupo. La violencia escaló un día después con la matanza de seis personas en el malecón.

El drama más desgarrador se vive en la familia de Alina. Sus padres, Byron Pihuave y Mayra Narváez, rompieron el silencio con un mensaje público: «Hoy se cumplen nueve días de angustia y de un silencio doloroso de las autoridades… Ayúdennos a traer a nuestra hija de vuelta a casa». Suplican una búsqueda intensiva a la Gobernación y al Presidente. Ese mismo 27 de diciembre desaparecieron otras dos personas: Kevin Alexander Franco, un barbero colombiano residente, y Luis José Chávez, un comerciante venezolano.

Las coincidencias han encendido las alarmas entre los ciudadanos, que ya no ven hechos aislados sino una cadena siniestra. Pese al terror, Puerto López registró un 90% de ocupación hotelera en Fin de Año, un repunte posible por los operativos conjuntos de Policía y Fuerzas Armadas.

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