
Ec.Alberto Acosta Burneo
Editor de la publicación de economía y política Analisís Semanal y columnista de la Revista Vistazo . Ser libres para pensar y actuar ¡RAZÓN Y LIBERTAD!
DECIR «NO A LA MINERÍA» bajo la premisa de que «daña la naturaleza» es un acto de doble moral. ¿Ya dejamos de usar celular, carro o electricidad? Vivir sin minería es imposible. La minería responsable no excluye el cuidado ambiental; al contrario, es condición necesaria para la transición energética y la electrificación del planeta. El cierre del catastro minero en 2018 fue un error histórico. Se clausuró la minería legal y se dio paso a la ilegal: sin impuestos, sin controles, sin ley. El resultado ha sido un territorio en manos de mafias. Urge reabrir el catastro y recuperar el control sobre nuestros recursos. Con apenas dos minas industriales en operación, la minería ya es motor económico. En 2024 aportó 1.002 millones de dólares en impuestos, casi el cinco por ciento de la recaudación total, ubicándose como el cuarto sector que más contribuye al fisco. Generó 55.331 empleos directos y cerca de 77 mil si se suman los indirectos. Las exportaciones alcanzaron 3.075 millones, consolidándose como el quinto rubro exportador. Los proyectos en camino son claves. El Viceministerio de Minas estimaba que en 2025 iniciará la construcción de tres proyectos: Loma Larga, Curipamba y La Plata. Curipamba-El Domo es el único que ya anunció el inicio oficial con una inversión de 248 millones en construcción, promete 800 empleos directos, 3.000 indirectos y 107 millones de dólares anuales en impuestos desde 2027. No obstante, los proyectos mine-ros enfrentan riesgos judiciales que amenazan su avance. El Banco Central estima que las dos minas actuales y siete proyectos en desarrollo movilizarán 17.802 millones de dólares en inversión. Para 2026, la minería será la principal fuente de dinamización de la inversión extranjera directa con más de 1.500 millones anua-les. Hacia 2030 generará 468 mil nuevos empleos. El BID lo resume así: Ecuador, estancado con un crecimiento de apenas el 0,2 por ciento anual entre 2014 y 2022, tiene en la minería, junto con agricultura y turismo, la clave para dar un salto cualitativo hacia el desarrollo. El cierre del catastro minero en 2018 fue un error histórico: dejó al país sin inversiones, sin impuestos, sin ley. Urge reabrirlo. En Chile y Perú la minería su-pera el 10 por ciento del PIB. En Ecuador pasó del 0,3 por ciento en 2019 al 1,7 por ciento en 2023 y puede llegar al 5,9 por ciento en 2030. Pero eso solo será posible si dejarnos atrás prejuicios y trabas que frenan la inversión. La minería no es enemiga de la sostenibilidad: bien gestiona-da, significa ingresos fiscales, empleos, exportaciones y transición energética. Ecuador no puede darse el lujo de desperdiciar esta nueva oportunidad.



