Un ciberataque de gran magnitud ha sacudido a la Casa Real de Suecia en las últimas horas, comprometiendo la información personal de miles de ciudadanos, entre ellos Carlos Felipe, cuarto en la línea de sucesión al trono. Los datos expuestos incluyen registros de movimientos y rutinas almacenadas en la plataforma Sportadmin, que fue blanco del ataque.
De acuerdo con una investigación exclusiva del diario Dagens Nyheter, el grupo de hackers RansomHub logró infiltrarse en los servidores de Sportadmin en enero de 2025. Esta aplicación, utilizada por cerca de tres millones de suecos, almacenaba información detallada sobre los hábitos deportivos del príncipe, de 45 años, quien la empleaba para registrar sus sesiones de running, ciclismo y otras actividades al aire libre.
La filtración, que ahora circula en la dark web, no solo ha revelado su rutina de entrenamiento, sino también viajes recientes que no habían sido anunciados públicamente, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar su seguridad.
Ante la situación, la Casa Real Sueca emitió un breve comunicado asegurando que se han implementado “medidas para garantizar la seguridad del príncipe” y que colaboran con las investigaciones en curso. Según el Sweden Herald, entre los datos filtrados también figuran detalles sobre un viaje al extranjero realizado por el príncipe.
Fuentes cercanas al palacio han indicado que Carlos Felipe ha tenido que reformular por completo sus hábitos diarios, aumentar las medidas de protección personal y reforzar su seguridad digital, incluso optando por retirarse temporalmente de algunas actividades públicas.
Este ataque es considerado uno de los más graves que ha afectado a la monarquía europea en los últimos años. Además del príncipe, al menos 80 figuras públicas han visto comprometida su información personal, entre ellas actuales y exmiembros del Parlamento sueco, cuyos datos también estarían circulando en la dark web, según el Sweden Herald.
El incidente ha desatado un intenso debate en Suecia sobre la seguridad de los datos en aplicaciones de uso masivo, especialmente para personas con alta exposición pública, evidenciando que ni siquiera quienes cuentan con amplios recursos de protección están completamente a salvo de las amenazas cibernéticas.