
El 8 de marzo de 2025, mientras el mundo conmemoraba el Día Internacional de la Mujer, Ecuador fue testigo de otro caso de feminicidio. Sandra Chamba, destacada dirigente indígena y activista por los derechos de las mujeres, fue asesinada en su hogar por su expareja, quien posteriormente se quitó la vida. Este hecho ha causado gran indignación y dolor en los colectivos que luchan contra la violencia de género en el país.
Sandra era una figura clave en la defensa de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas. Su labor ayudó a visibilizar la violencia y discriminación que enfrentan muchas ecuatorianas. Sin embargo, ni su liderazgo ni su activismo lograron protegerla de la violencia machista que continúa arrebatando vidas. Su muerte evidencia que, en Ecuador, ninguna mujer está completamente a salvo del feminicidio.
Este asesinato se produce en un panorama preocupante. Solo en enero de 2025, más de 40 mujeres fueron víctimas de feminicidio en el país, según la organización Aldea. La impunidad sigue predominando, ya que de los 2.219 casos registrados en los últimos siete años, apenas 214 han obtenido una sentencia condenatoria. La falta de acciones efectivas por parte del Estado mantiene a las mujeres en constante peligro.
El feminicidio de Sandra Chamba no debe ser olvidado. Su lucha debe convertirse en un símbolo para exigir justicia y un compromiso real por parte de las autoridades. Su comunidad llora su pérdida, pero también levanta la voz para que su muerte no sea solo un número más en un país que sigue fallando en la protección de sus mujeres.



