
Ec.Alberto Acosta Burneo
Editor de la publicación de economía y política Analisís Semanal y columnista de la Revista Vistazo . Ser libres para pensar y actuar ¡RAZÓN Y LIBERTAD!
¿Se acabarán los apagones el 20 de diciembre? La respuesta es no. El racionamiento al sector productivo continuará. A partir de hoy, 16 de diciembre, los grandes consumidores de energía (algunas empresas de alto voltaje AVI y AV2) enfrentarán un apagón por dos semanas (rebajas de cargo). Además, el gobierno confirmó que no se eliminarán las desconexiones “negociadas” entre las distribuidoras eléctricas y el sector productivo para cumplir con las cuotas de ahorro impuestas por el Cenace. Estas restricciones, dependiendo de la distribuidora, pueden durar 8 horas diarias. ¿Apagón industrial afecta a pocos? El impacto del apagón industrial a los grandes consumidores será inmediato y profundo. Estamos hablando del corazón industrial del país: acereras, cementeras y mineras. Estas industrias no solo facturan $3.253 millones anuales y aportan $170 millones en impuestos, sino que emplean a 7.448 trabajadores y sostienen cadenas productivas esenciales. Reducir su carga eléctrica equivale a apagar el motor de lo economía nacional. El impacto no es abstracto; es una bomba de tiempo que puede paralizar a sectores clave. Por ejemplo, si se produce escasez de cemento, se frena la construcción. Las obras se detienen, afectando a contratistas, proveedores y trabajadores, quienes dependen de la continuidad del sector. El resultado es una cadena rota: menos producción, menos empleo, menos ingresos y un comercio que se ralentiza. Por otro lado, las desconexiones “negociadas” introducen arbitrariedad. No todas las empresas de una misma industria sufren apagones por igual; la magnitud del impacto depende de la ubicación y de la distribuidora eléctrica que las abastece. Esto crea una competencia desleal: las empresas afectadas pierden espacio frente a aquellos que operan sin restricciones. Es decir, el apagón no solo detiene la producción, sino que distorsiona el mercado y golpea aún más a un sector que ya enfrenta enormes desafíos. Sería importante que CNEL explique qué criterios utiliza para decidir qué industrias se mantienen conectadas y cueles son arbitrariamente desconectadas. ¿Hay transparencia en estas decisiones? Los ciudadanos pagaremos la cuenta de detener la producción Mientras tanto, los ciudadanos serán los primeros en pagar la cuenta. La parálisis industrial significa menos producción, menos comercio, menos empleo y menos ingresos para las familias. Según las últimas proyecciones del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), la economía ecuatoriana se contraerá un -0,4% en 2024. Con apagones y restricciones que frenen la actividad productiva, el crecimiento será una ilusión, y conseguir un empleo formal un desafío. Ecuador no puede permitirse detener su industria, porque esto significa apagar el futuro. TÚ PAGARÁS LA CUENTA DEL APAGÓN INDUSTRIAL LA IDEA QUE ATENTA CONTRA EL SECTOR PRIVADO



