
La noche del 24 de noviembre de 2024, el barrio Vista al Mar, en Esmeraldas, se convirtió en un escenario de horror. Mientras familiares y amigos de Sócrates Vladimir Chalar Preciado, de 42 años, intentaban encontrar consuelo por su muerte, cuando la violencia irrumpió en el velatorio.
Hombres armados arribaron y propinaron varios disparos. Javier Chila Jaén, suegro del occiso, fue alcanzado por los disparos, cayendo sin vida, mientras los demás concurrentes corrieron entre llanto y desesperación. La policía local, al llegar, confirmó que este ataque es parte de una ola creciente de violencia que ha sacudido a Esmeraldas. “Desde el 11 de noviembre hemos registrado al menos 17 asesinatos, todos con características de sicariato”, declaró un oficial, en anonimato.
El teniente coronel Diego Velasteguí asegura que los últimos casos se deben a una “disputa en territorio de los grupos de delincuencia organizada, por eso hay estas muertes, pero la mayoría de las víctimas tienen antecedentes policiales. Eso nos da a pensar que los asesinatos son por retaliaciones y venganza”. Un fin de semana violento Un fin de semana de terror sacudió a Esmeraldas. dejando a la comunidad sumida en el miedo y la desesperanza, en medio del eco de las balas. La inseguridad se ha convertido en una compañera constante.
El sábado 23 de noviembre de 2024, en el barrio San Jorge, fue acribillado a balazos Ángel Salomón Valverde Landázuri, de 49 años, comerciante de mariscos que salió a comprar medicinas. Sus victimarios le sustrajeron un canguro en el que guardaba sus documentos y dinero. “Era su forma de cuidar lo que tenía. Ahora no solo nos han quitado a un padre, sino también su sustento”, lamentó su hija entre sollozos.



