La ciudad ha perdido 237 negocios turísticos en los últimos tres años

En el malecón de la playa el Murciélago, una de las más visitadas en la ciudad, se ve poca gente: es martes, esa es la razón. Los fines de semana el lugar es un hervidero de personas. Desde los restaurantes se escapa un olor a pescado frito, a mariscos. 

A lo lejos, desde los edificios de departamentos ubicados al borde de la playa, los turistas bajan con las toallas envueltas en la cadera, otros en traje de baño, todos directo a la arena o al mar. Es un día de sol, pero es también un día común en la ciudad más visitada de Manabí, que en los últimos años ha enfrentado crisis que golpean al turismo. 

Manta, al igual que muchos otros lugares en el país, ha sido azotada por la pandemia que se inició en el 2020, la inseguridad y ahora una crisis energética que tiene a los negocios al borde del colapso. Todo esto ha generado que en los últimos tres años la ciudad pierda 237 negocios turísticos, según datos de las áreas de catastro. En el 2021, en plena pandemia del COVID-19, Manta tenía registrados 621 negocios vinculados al turismo. Para el 2022 bajó a 436. 

En el 2023 aumentó levemente a 450, pero ya en este 2024 la cifra se ubicó en 384 . Según el análisis que realiza personal del Municipio en un informe para la contratación de eventos que reactiven el turismo, a partir del año 2022 hubo una reducción del 30 % de los establecimientos turísticos catastrados, ya que optaron por cerrar o cambiar el giro de negocio, sin embargo, se evidencia un incremento en la inversión turística en el año 2023.

 En cuanto a lo que va del año 2024, se puede observar el cierre de 66 establecimientos turísticos. Plutarco Bowen, dirigente del sector turístico de Tarqui, comentó que es innegable la afectación que han tenido en los últimos años. Dijo que los negocios han cerrado o han mudado de actividades. Esto por sucesos como la pandemia, la inseguridad, los estados de excepción, las restricciones que se registraron para realizar eventos y ahora los apagones.

 “Esa es la razón por la que ahora los empresarios turísticos tienen que buscar otras alternativas para financiarse y seguir trabajando; te pongo un ejemplo: hay un dueño de un hotel que abrió una ferretería para poder solventar las crisis que está atravesando. Asimismo, hay otras empresas de turismo que buscan otras actividades, porque han sido años difíciles para nosotros”, expresó. El dirigente señaló que hay restaurantes que cerraron; otros están por hacerlo, ya que tienen créditos cuyos pagos no han podido cumplir. 

Se suma el pago del Seguro Social, la energía eléctrica, el agua, en fin, impuestos y patentes, agregó. “Lo ideal sería que existan incentivos al sector turístico de Manta, exoneraciones en impuestos. Eso no hay en estos momentos. En Tarqui prácticamente se sobrevive. ¿Quién quiere viajar a un lugar donde no tienes luz y te dicen que está inseguro?, entonces, los que llegan a hospedarse son clientes frecuentes, nada más”, refirió. Jimmy Alvarado, presidente de la Asociación Nuevos Amigos, que tiene restaurantes en el parque del Marisco, en Tarqui, manifestó que el turismo en Manta ha venido sufriendo adversidades como el terremoto o en estos últimos años la inseguridad. “Este año, por ejemplo, en carnaval se suspendieron eventos que estaban programados por temas de seguridad. Hay compañeros que han dejado sus locales o los alquilan a otras personas. Algunos han optado por retirarse, por abandonar los negocios, es una situación muy lamentable”, expresó.

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