Un menor y un adulto fueron asesinados durante una misa

De terror. Sujetos armados frenaron la palabra de Dios durante una misa. Dos creyentes católicos fueron asesinados a balas. Un adulto y un menor de 11 años son las víctimas. Hay conmoción por lo sucedido. El hecho se registró aproximadamente a las 19h30 de este jueves 28 de diciembre en la iglesia de la parroquia eclesiástica María Auxiliadora de la parroquia Los Esteros, de Manta, Manabí.

 Emerson Luna, jefe policial del Distrito Manta, informó que la víctima del ataque es alias Junior, familiar de un hombre que fue ultimado hace 8 días. Asimismo, lamentó que el menor de 11 años es víctima colateral del ataque. “No descansaremos hasta dar con los responsables porque se han metido con un menor que no tiene nada que ver con el ataque”, precisó el oficial, mientras continúa el proceso de recolección de indicios.

 El hombre asesinado dentro de la iglesia de Los Esteros, de Manta, es Pedro Miguel Zambrano, y era el padrastro de Shirley Sabando, la joven de Manta que fue encontrada muerta, hace varios días, en las canteras de la parroquia Picoazá de Portoviejo. No tenía antecedentes penales, según el registro policial. La Policía tampoco conoce el motivo del crimen ni la relación que pudiera existir con el caso de Shirley. En este atentado también resultó muerto un menor de 11 años que estaba con sus padres y había acudido a la iglesia a rezar con Dios. 

Con ambos casos, son 315 las personas asesinadas ya en lo que va del año en el distrito Manta, una cifra escalofriante que rompe récord en los últimos 20 años y que convierten a la ciudad como una de las más peligrosas del país. El último hecho violento en una iglesia, que apagó la vida de dos personas, entre ellas un menor de 11 años, provocó que la alcaldesa de Manta, Marciana Valdivieso Zamora, haya solicitado la militarización de la ciudad puerto manabita lo más pronto. 

“¡Hasta cuándo! Esta situación ha rebasado todos los límites de tolerancia ciudadana. ¡Por Dios! Es un niño, un ser indefenso e inocente y, para colmo, dentro de una iglesia. Duele y, sobre todo, da rabia que esto no tenga un freno”exclamó la alcaldesa tras el hecho de conmoción social registrado en la parroquia Los Esteros. “Ya no pedimos, exigimos seguridad. Se trata de lo más elemental: cuidar la vida de la gente. No se puede postergar la militarización del país. Es indispensable. Ya no hay otra salida”, exclamó Valdivieso.

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