LOS SIFONES A PUNTO

Bueno es saber que los “sifoneros”, esos camiones equipados para destapar alcantarillas y ductos para descargar las aguas lluvias o aguas servidas, trabajan operados por gente cumplidora todos los días del año, en programas previstos dentro de un calendario, o según la emergencia reportada por los vecinos en los diferentes barrios.

Es también bueno saber que la institución pública encargada de estos trabajos lleva un minucioso registro de las intervenciones, aunque hay un buen número de barrios que requieren con urgencia la renovación del alcantarillado sanitario, cuando otros, ni siquiera disponen de ese servicio básico. Acometer esos frentes de trabajo debería sostener una política de infraestructura sanitaria para hallar soluciones en presupuesto y ejecución.

Malo es saber que todavía se conserva una práctica ciudadana, de arrojar desperdicios sólidos en el alcantarillado pluvial, o conectarse clandestinamente con descargas de aguas residuales desde empresas, industrias o domicilios. Estas acciones desnaturalizan el esfuerzo por resolver los problemas de contaminación que nos inundan todavía.

Un control más estricto y eficiente de quienes transgreden las ordenanzas, se impone para este tipo de malos ciudadanos, que solamente contribuyen a incrementar los riesgos de taponamientos y con ello la contaminación. Especialmente ahora que debemos tener a punto el funcionamiento de nuestras redes de alcantarillado en previsión a la presencia del llamado evento El Niño.

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