
Bolívar Erazo, especialista en meteorología, explica que los rayos se forman en cumulonimbos, nubes de gran desarrollo vertical donde el aire cálido y húmedo asciende y se enfría. Allí chocan gotas, cristales de hielo y agua superenfriada; esas colisiones separan cargas positivas y negativas. Cuando la diferencia de carga genera un campo eléctrico intenso, se produce la descarga. “Hablamos de valores de energía muy altos”, advierte. Cristhian Rivera, experto en gestión de riesgos, señala que las tormentas varían según la región:
en la Sierra se vinculan a la inestabilidad atmosférica de la transición secalluviosa; en el Litoral, a El Niño costero. La recomendación es clara: si hay pronóstico de descargas, suspender actividades al aire libre, buscar refugio al oír un trueno y alejarse de árboles, antenas, estructuras metálicas, piscinas, ríos y quebradas, pues la corriente se propaga por suelo mojado. En cinco años, seis personas han muerto en Quito por rayos durante montañismo, senderismo o fútbol. El riesgo es muy alto. Para proteger al ganado, sugiere refugios seguros, evitar árboles aislados, conectar a tierra cercas metálicas, identificar postes.



