
Negocios de París cerraron sus ventanas ante el temor a nuevas violencias, mientras Francia vive su tercer fin de semana de protestas, coincidiendo con Halloween. Faltan seis meses para las presidenciales y Marine Le Pen lidera las encuestas; Macron criticó la “agitación” cerca de los comicios. El sábado se desplegarán 70.000 agentes, igual que la semana pasada, para evitar disturbios como los del 17 de octubre, que afectaron a miles de negocios.
Núñez, ministro del Interior, advirtió de un “riesgo muy alto de desorden público”: habrá manifestaciones, pero no en centros urbanos; París solo autorizó una marcha en las afueras. La UNEF lo acusó de “silenciar la voz de los jóvenes” y planea marchar pese a la prohibición.Las autoridades detectaron llamados a una “noche de oscuridad”, prohibieron mascarillas y admitieron fallos de seguridad. Toque de queda en République y Chatelet-Les Halles, y 1.000 municipales limpiarán París. Chalecos Amarillos, sindicatos y estudiantes exigen mejoras sociales.



