GOBIERNO ADELANTA EL DÉCIMO TERCERO
Los pronunciamientos y acciones del Ejecutivo dejan la impresión de que al presidente de la República poco le importa lo que piensan los ecuatorianos, pese a que son sus mandantes y a ellos está obligado a rendir cuentas. Y eso no significa únicamente informar sobre decisiones tomadas, sino explicar sus razones y sus consecuencias. Si el Gobierno dispone adelantar al 16 de noviembre el pago del décimo tercer sueldo, cabe preguntar si las arcas fiscales tienen la suficiente holgura para hacerlo. Pero, sobre todo, cabe preguntarse si la medida responde a una necesidad de las familias o a la conveniencia de que ese dinero circule antes, en un contexto marcado por las elecciones seccionales. El sector privado no está obligado a adelantar el pago Pretender que el sector privado altere sus planes para sumarse a una decisión de esta naturaleza resulta cuestionable. Las empresas también tienen obligaciones, presupuestos y trabajadores cuyos intereses deben ser considerados. Y si la situación financiera del Estado permite adelantar pagos, sería razonable esperar que existan recursos suficientes para mantener en condiciones adecuadas las vías y enfrentar la arremetida del fenómeno El Niño. La gestión pública exige algo más que decisiones oportunas: exige mesura, prudencia y responsabilidad. También por ellas el Gobierno debe rendir cuentas.



