LA HOJA DE ARCE

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali

Ex Ministro de Comercio Exterior, Doctor en Jurisprudencia, Director de Global Trade Consulting. Presidente del Comité de Comercio de Inversiones amcham GYE
Twitter: @JCCassinelli [email protected]

En el transcurso de esta semana entraron en vigor los nuevos aranceles impuestos por Canadá a los Estados Unidos, con tasas del 15 %, 25 % y hasta 50 % sobre una canasta de productos que totaliza aproximadamente 25.000 millones de dólares. No debemos olvidar que Canadá es un proveedor permanente de los Estados Unidos, particularmente en sectores estratégicos como el petróleo, la energía y diversas materias primas. La medida canadiense ha generado una respuesta por parte del Gobierno estadounidense, que ha señalado que, a partir de enero de 2027, impondrá también aranceles de hasta el 50 %, principalmente sobre la importación de vehículos, autopartes y acero provenientes de Canadá. Estamos, por tanto, frente a una importante tensión comercial entre dos economías profundamente interrelacionadas. Estados Unidos exporta hacia Canadá aproximadamente 450.000 millones de dólares en bienes, mientras que Canadá registra un volumen similar de exportaciones hacia el mercado estadounidense. Se trata, en consecuencia, de una relación comercial de enorme magnitud, por lo que cualquier escalada arancelaria puede generar impactos significativos en ambos países y, eventualmente, abrir oportunidades para terceros mercados. ¿Por qué resulta relevante este escenario para el Ecuador? Precisamente porque, en julio de este año, Ecuador firmó con Canadá su Tratado de Libre Comercio. Actualmente, el acuerdo se encuentra a la espera del pronunciamiento de la Corte Constitucional para posteriormente continuar con el procedimiento correspondiente ante la Asamblea Nacional y avanzar hacia su plena ratificación y entrada en vigencia. A través de este acuerdo comercial, Ecuador podría acceder al mercado canadiense con prácticamente toda su canasta exportable y, particularmente, con productos agrícolas y pesqueros. Cerca del 99 % de estos productos podrían ingresar sin pagar aranceles o beneficiándose de tarifas significativamente reducidas. Esto representa una enorme oportunidad para incrementar nuestras exportaciones, especialmente si tomamos en consideración las dificultades comerciales que actualmente se presentan entre Canadá y Estados Unidos. En un escenario en el que Canadá busca nuevos proveedores y una mayor diversificación de sus relaciones comerciales, Ecuador podría encontrar espacios interesantes para posicionar determinados productos. Sin embargo, existe otro elemento que debe ser analizado. Ecuador también ha suscrito un acuerdo comercial recíproco con los Estados Unidos, firmado en marzo de este año, que todavía no se encuentra en vigencia. Este instrumento igualmente debe tener el análisis de la Corte Constitucional y determinarse posteriormente si requiere o no ratificación por parte de la Asamblea Nacional. Dentro de dicho acuerdo se contempla que, si los Estados Unidos adoptan determinadas medidas de defensa o seguridad económica frente a otro país, Ecuador podría verse obligado a adoptar medidas similares o compatibles con aquellas. Surge entonces una pregunta relevante: ¿el actual conflicto arancelario entre Estados Unidos y Canadá puede ser considerado una medida de defensa o seguridad económica? Y, de ser así, ¿podría afectar, una vez que entre plenamente en vigencia el acuerdo entre Ecuador y Estados Unidos, la relación comercial que nuestro país mantenga con Canadá? Si determinadas medidas arancelarias fueran calificadas como instrumentos vinculados a la seguridad económica estadounidense, podría abrirse la discusión sobre la existencia de obligaciones para que Ecuador adopte algún tipo de restricción o medida equivalente. Este es un aspecto que deberá ser analizado con especial atención desde el punto de vista jurídico y comercial. Como vemos, se presentan importantes oportunidades, pero también interrogantes que no pueden ser ignoradas. Cada acuerdo internacional que suscribe el Ecuador debe ser revisado cuidadosamente, no solamente desde la perspectiva de los beneficios inmediatos que puede generar, sino también considerando las obligaciones que pudiera imponer y su interacción con otros compromisos comerciales asumidos por el país. Lo cierto es que Canadá se encuentra actualmente en una agresiva búsqueda por diversificar tanto sus destinos comerciales como sus fuentes de proveeduría en el mundo. Para Ecuador se abre una posibilidad importante. Esperemos que, en poco tiempo, se despejen las dudas jurídicas pendientes y podamos contar con un nuevo acuerdo comercial plenamente vigente, aprovechando adecuadamente las oportunidades que este puede representar para las exportaciones ecuatorianas.

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