
Entre lágrimas y abrazos, familias ecuatorianas vivieron un reencuentro agridulce. Tras meses de incertidumbre, 138 compatriotas deportados desde Estados Unidos llegaron en un vuelo chárter con escala en El Salvador a Guayaquil. Provienen de varias provincias del país. “Creo que al animal de ese país lo tratan mejor que a uno”, dice Jorge, quien vivió nueve años en Estados Unidos. Sus padres lo abrazan y repite: “No quisiera volver a ese país, muy malo”. Su familia celebra que regresó con vida, pero la alegría no es completa.
“Es una incertidumbre y como madre no se lo deseo a nadie. Tengo dos hijos detenidos, me falta uno, el mayor”, cuenta la madre de otro deportado. Muchos llegan con ropa blanca y sus documentos en fundas. Algunos vienen solos; otros, con familias detenidas en la frontera tras ser abandonadas por traficantes. “El coyote mismo los entregó. Tres semanas como perros te tratan: comida escasa, duermes en el piso, con funda de aluminio, burritos todos los días y te bañan cada tres días”, relata un migrante.
Muchos dejaron cónyuges e hijos en Estados Unidos Fueron detenidos por ICE en Luisiana, Nueva York, Massachusetts y otros puntos. Sus familias viajaron a Guayaquil porque el vuelo se aplazó. “Es triste. Ahí encerrado no se sabe nada de cuándo manda, cuándo viene. Como madre es más sufrimiento por nuestros hijos”, afirma la madre de un detenido.Con ellos, la cifra de deportados llega a 5.067 hasta mayo.



