
El brote de ébola en el este de la RDC crece de forma exponencial y abarca un territorio mayor que Francia, con grave falta de liquidez para pagar a los trabajadores sanitarios. Julien Harneis, coordinador humanitario de la ONU, dijo desde Bunia que en tres meses han muerto 2.500 personas, la mitad en los últimos veinte días; 160 sanitarios se infectaron y 63 fallecieron. Hay ataques recurrentes a instalaciones, vehículos y personal: 260 en seis meses, la mitad de los de julio contra la respuesta.
El conflicto armado y las malas carreteras complican la lucha. El sistema bancario apenas funciona y no se puede llevar el efectivo; el Gobierno suspendió los vuelos comerciales KinshasaBunia, que transportaban dinero, y la conectividad móvil es insuficiente. El Gobierno paga salarios, salvo a trabajadores comunitarios pagados por ONG. Harneis instó a invertir ya, enviar más personal y recursos a zonas remotas para frenar la transmisión; si no, habrá más muertes y riesgo para países vecinos.



