
Ecuador recibió una nueva mejora en su calificación de riesgo. S&P Global Ratings subió la nota crediticia del país de B- a B con perspectiva estable, la más alta en seis años. La decisión se apoya en tres factores: las medidas fiscales aplicadas por el gobierno de Daniel Noboa, una mejor posición externa y el retorno de Ecuador a los mercados internacionales de deuda. Las reservas internacionales llegaron a USD 11.300 millones en julio, y las exportaciones no tradicionales crecieron 17,5 % entre enero y mayo de 2026. Esto reduce de forma importante el riesgo de impago. S&P no es la única que mejoró la nota. Fitch Ratings subió la calificación a B- en febrero, tras sacar a Ecuador de riesgo crítico, y Moody’s la elevó a CAA1 en enero, luego de que el país colocara USD 4.000 millones en bonos.
En la práctica, la mejora se traduce en mejores condiciones de financiamiento externo y en una señal positiva que podría atraer más inversión extranjera hacia sectores como energía, petróleo y minería. El riesgo país medido por JP Morgan ha caído a 432 puntos, su nivel más bajo en más de una década. Sin embargo, el propio informe de S&P modera el optimismo. La calificadora proyecta que la economía ecuatoriana crecerá apenas 1,5 % este año por el impacto de El Niño en la generación hidroeléctrica y la agricultura. Además, advierte que Ecuador seguirá creciendo menos que países comparables debido a problemas estructurales como la inseguridad y la baja inversión en sectores estratégicos.



