La ceremonia de toma de mando comenzó con el tradicional tedeum en la Catedral de Lima y continuó en el Congreso bicameral, donde Keiko Fujimori juró como presidenta ante el titular del Parlamento, Miguel Torres.

El acto coincidió con el Día de la Independencia, fecha en que su padre asumió el cargo en 1990. Tras su discurso inaugural, Fujimori se trasladó al Palacio de Gobierno para posesionar a su gabinete, liderado por Luis Galarreta como primer ministro.
Su victoria fue oficializada el 3 de julio tras un balotaje muy reñido: obtuvo el 50,135% de los votos frente al 49,865% de su rival, una diferencia de solo 49.641 sufragios. Hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, Keiko hereda un legado polarizante: para unos, orden y desarrollo; para otros, corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Tras tres derrotas, su triunfo en 2026 simboliza la persistencia de un movimiento que marcó la historia peruana. «Cada golpe me ha fortalecido», declaró en campaña.



