DECIDIR ANTES DE LOS 18
La seguridad es uno de los problemas que deben ser resueltos por las más altas autoridades del país. El narcotráfico, su estela de violencia y corrupción, por ejemplo, también afecta a la vida diaria de los ecuatorianos de todas las edades. A los criminales les conviene que el país se mantenga pobre, sin empleo formal y sin intervención del Estado o del sector privado. Necesitan que los ciudadanos estén indefensos y que no tengan otra alternativa que plegarse a su sistema. Y uno de los efectos se ve en las niñas y adolescentes. Entre las cinco provincias más afectadas por el embarazo adolescente, y que son prioritarias para una intervención estatal, están tres que hacen parte de la ruta de la droga: Manabí, Esmeraldas y Los Ríos. Las otras dos son Morona Santiago y Zamora Chinchipe. La Vicepresidencia ya tiene el diagnóstico de la crisis juvenil por este fenómeno, relacionado con el abuso sexual. Cada año se registran unos 32.200 nacimientos en niñas y adolescentes entre 10 y 18 años. Y, todos los días, 4 niñas de entre 10 y 14 años quedan embarazadas. El embarazo adolescente representa pérdidas anuales por $216 millones, debido a la falta de productividad y los altos gastos en atención sanitaria. La Vicepresidencia quiere cambiar esa realidad a través del Plan Plena, que tendrá una inversión de $110 millones y la intervención de cuatro ministerios. Invertir en los más jóvenes siempre será una apuesta segura para ayudar a los más vulnerables a educarse y que puedan construir su propio proyecto de vida.



