Río Burro: Un foco de maleza y propagación de dengue que alerta a todos los vecinos

La imagen del río Burro vuelve a encender las alarmas en la ciudad. Lo que alguna vez fue un afluente más del paisaje urbano se ha convertido en un foco de insalubridad.  
 
La acumulación de basura, la maleza descontrolada y la falta de mantenimiento generan malestar entre los vecinos, que hoy se preguntan: ¿quién debe actuar para recuperar este espacio, las autoridades o la propia ciudadanía? “Antes venían a trabajar los del municipio, pero ya tenemos varios meses con todos estos montes hasta el tope”, relata un habitante del sector, mientras señala la vegetación que crece sin control a orillas del río.  
 
“Hay que tener harto cuidado porque hay demasiada maleza, lo cual corresponde también a la alcaldía. Le hacemos un llamado para que nos escuche y venga a hacer una limpieza”, agrega. El problema no es solo estético. Los vecinos advierten que la falta de intervención ya está impactando directamente en la salud. “El problema que tenemos en este barrio es toda esa maleza en el río. Por esa causa hay mucho dengue aquí. Los niños se enferman continuamente”, denuncia otro residente.  

Incluso menciona casos concretos: “Hay unos niños que tienen dengue y han estado hospitalizados. Eso es peligroso para todos porque igual aquí las puertas no se pueden abrir por los mosquitos”. A la proliferación de mosquitos se suma la presencia de roedores. “También eso causa que haya muchos roedores, y uno no puede dejar la puerta abierta porque igual se entran a la casa”, explica el vecino, quien insiste en que la maleza alcanza niveles críticos.  

“Como puede ver, así hay bastante montes. Antes venían a trabajar los del municipio, pero ya tenemos varios meses con esto hasta el tope”, reitera. La pregunta que atraviesa el reclamo es clara: ¿la limpieza de esta maleza debe ser iniciativa de la ciudadanía o es un trabajo correspondiente a las autoridades? Mientras algunos vecinos organizan mingas esporádicas, la mayoría coincide en que la responsabilidad principal recae en el municipio.  

“Es un punto clave que conduce al río Burro. La falta de mantenimiento y la poca preocupación de las autoridades ha dado como resultado el crecimiento de la maleza”, sentencian. Mientras los casos de dengue siguen siendo una amenaza real para los más pequeños del barrio, los habitantes esperan que su llamado sea escuchado.  

La tranquilidad de abrir una puerta sin temor a enfermarse o a encontrar una plaga se ha convertido, hoy, en una urgencia. El río Burro no solo necesita atención: necesita acciones concretas. Y los vecinos dejan claro que no pueden esperar un minuto más.

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