
Desde las primeras horas del sábado 2 de mayo, los balnearios de Santa Elena volvieron a llenarse de vida. En el tercer día del feriado por el Día del Trabajo, miles de visitantes coparon playas, restaurantes y espacios públicos, impulsados por un clima favorable que regaló una postal veraniega. El sol fue el gran aliado. Familias, grupos de amigos y parejas se instalaron frente al mar desde temprano: algunos se sumergían en el Pacífico; otros, recostados en la arena, se bronceaban con precaución ante la alerta por radiación ultravioleta.
“Hay que ponerse bloqueador, pero es muy rico tomar sol en la arena. Esto es desestresante”, comentó la guayaquileña María Eugenia Castillo. La actividad turística también floreció en Salinas, San Pablo, Libertador Bolívar, Ayangue, Montañita y Olón, con restaurantes y comedores repletos. La ocupación hotelera subió del 60% al 90% desde el jueves, con llenos totales en Salinas y Montañita. En Las Palmeras, el festival del encebollado atrajo a decenas de visitantes.



