DIÉSEL IMPORTADO SUBE 66,8% Y PRESIONA LAS CUENTAS FISCALES DE ECUADOR

Ecuador enfrenta un doble shock petrolero: los precios internacionales del crudo suben por tensiones geopolíticas, pero el país no logra capitalizarlo. Las exportaciones caen y el costo de importar derivados  especialmente diésel se dispara, exponiendo las fragilidades del modelo energético y fiscal. Por eso, el gobierno de Daniel Noboa ha decidido no mantener las compensaciones a los transportistas. En marzo de 2026, las importaciones de combustibles saltaron bruscamente. El diésel premium subió 66,8% (de 99,18 a 99,18 a 165,46 por barril); el diésel 2, un 49,7%; y las gasolinas RON 95 y RON 80, 33,6% y 41,8%, respectivamente. El Jet A-1 alcanzó $243,48, el precio más alto entre los derivados.

Como explica el analista Sebastián Angulo, “el alza del crudo mejora ingresos, pero el encarecimiento de derivados importados eleva el costo fiscal de los subsidios”. Según Petroecuador, el subsidio actual del diésel automotriz es de $1,60 por galón. El economista Andrés Rodríguez señala: “El sistema de bandas permite aumentar solo 5% al mes el precio interno, pero el costo de importación subió 13 veces más. Es inasumible mantener las compensaciones”.

Por ello, el ministro Roberto Luque anunció que las compensaciones para el transporte urbano finalizaron el 29 de abril de 2026, y las del resto del sector se mantendrán solo hasta el 15 de mayo. En el frente exportador, las ventas de Petroecuador cayeron 11,58% interanual en el primer trimestre de 2026, y el volumen se redujo 12,07%. El país queda atrapado en una paradoja: cuando el petróleo sube, el beneficio es parcial y fugaz. La dependencia de derivados importados convierte los shocks externos en presión fiscal, no en alivio económico. “El problema no es el precio, es la capacidad. Ecuador tiene un cuello de botella productivo”, añade Angulo.

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