
La guerra en Oriente Medio no solo eleva los precios de los combustibles, sino que amenaza el abastecimiento global de derivados por problemas logísticos.
Ecuador importa el 70% de sus combustibles, mayoritariamente diésel. Se requieren 2,5 millones de barriles mensuales para el sector automotriz, la generación termoeléctrica y la industria. El 2 de abril llegó un cargamento mediante compra anticipada, y Petroecuador almacena 1,9 millones de barriles comprados a Glencore.
¿Qué pasará cuando esa reserva se agote? El problema se agrava porque la refinería local opera al 40% de su capacidad, con varias unidades fuera de servicio. Xavier Mora, exgerente de Producción de Petroecuador, advierte: “Eso significa que no tenemos diésel ni gasolina, entonces tenemos que comprar”. La empresa estatal ha sido cuestionada; su nuevo gerente asegura que todo está bien y busca subir la producción, aunque ya no alcanzará los 500 mil barriles diarios prometidos.
Su meta es menor. Las pérdidas diarias se aceleran. Sebastián Maag, gerente de Petroecuador, afirma: “Exploración y producción es el corazón del negocio. Sin eso, la cadena está limitada a las importaciones. Esperemos llegar a finales de abril a 470 mil barriles por día”. Sin embargo, el 13 de abril la producción fue de 358 mil barriles (Banco Central), y la refinería sigue al 40%.
Las condiciones de importación globales cambian: se reporta acaparamiento de diésel, gasolina de avión y naftas de alto octanaje. En Ecuador, este problema aún no está en el radar de las autoridades.



