Anaiz Noelia Hurtado Quiñónez, de 19 años, el viernes 13 de marzo de 2026, ella salió de su domicilio y no regresó. La encontraron muerta en el cantón Quinindé, provincia de Esmeraldas, y se dedicaba al cuidado de su bebé de siete meses.
El martes 17 de marzo, pescadores del recinto África de la parroquia Montalvo, cantón Rioverde, divisaron el cuerpo. El cadáver fue embalado y trasladado hasta el Centro Forense de Esmeraldas, donde se trataba de Anaiz Hurtado.
La noticia del hallazgo del cuerpo golpeó a la familia de la joven, que había mantenido la esperanza de encontrarla con vida. La describen como una joven tranquila, que pese a las dificultades de la crianza en solitario, se aferraba a su hijo como motor de vida.
El informe forense confirma que la muerte se produjo por impactos de bala y ahora los familiares esperan justicia.
¿QUÉ LE SUCEDIÓ A LA JOVEN?
Los primeros datos que manejan la policía para aclarar este deceso es que la joven había sido citada a un barrio cercano y habría llegado en un taxi acompañada de otra persona.
La bajaron del vehículo y la llevaron hacia la orilla del río Blanco, donde habría sido baleada. Al parecer, en un intento de ocultar el crimen, su cuerpo habría sido arrojado al río.
Tras el ataque en ese punto del cantón Quinindé, la corriente del río, crecida por las lluvias, arrastró el cadáver hasta el sitio donde fue localizado, cuatro días después de su desaparición.
El fallecimiento de Anaiz ha generado indignación en la comunidad de Quinindé y en la provincia de Esmeraldas. La imagen de una joven madre, arrancada de la vida y de su hijo de siete meses, se ha convertido en símbolo del dolor.



