EL SAQUEO SILENCIOSO
El manejo de los recursos estratégicos en Ecuador parece condenado a repetir ciclos de opacidad y perjuicio estatal. El caso de la alianza entre Flopec y una firma naviera internacional hecha en 2020 es un ejemplo más de cómo contratos oscuros e irregulares terminan defraudando las arcas públicas bajo el disfraz de acuerdos comerciales indispensables. Además de hacer patente una gestión ineficiente, este caso devela un entramado técnico donde el Estado asumió costos operativos elevados mientras las ganancias se diluían en paraísos fiscales. Que una institución nacional con la responsabilidad de transportar nuestra mayor riqueza, haya quedado atrapada en cláusulas de renovación automática y tarifas fuera de mercado, evidencia una afectación deliberada a la soberanía financiera. La Contraloría General del Estado y la Fiscalía tienen hoy el reto de elevar el estándar de la justicia. La impunidad no puede seguir amparando un perjuicio de tan grande magnitud para el país. El Gobierno nacional ha mostrado voluntad para depurar estas estructuras y frenar el desfalco y se espera que la investigación no se detenga en la superficie. El Ecuador no resiste más errores administrativos que favorezcan a intermediarios; la transparencia en el sector hidrocarburífero debe ser una práctica institucional innegociable.



