
Los datos oficiales contrastan con los «logros» en sectores estratégicos (petróleo, minería y electricidad) difundidos por el gobierno del presidente Daniel Noboa, que emplea parámetros de comparación dispares. Mientras el «Ahora» abarca 14 meses (octubre 2024- diciembre 2025), el «Antes» corresponde a 13 meses (octubre 2022- noviembre 2023), sin precisar si las cifras son promedios o acumulados. Un análisis de datos del BCE, Petroecuador y Arconel revela la situación real: Petróleo en descenso: La producción promedio de de la Fiscalía. Mientras la Capitanía del Puerto maneja los datos técnicos de la última ubicación, las familias claman al unísono: cada hora que pasa es una eternidad. Su único ruego es que la búsqueda no cese crudo entre enero y noviembre de 2025 fue de 439.000 barriles diarios, menos que en 2023 y 2024. La producción de gas natural cayó de 20,6 a 18 millones de pies cúbicos (MMpc) entre 2023-2025, lejos de los 24 MMpc afirmados por el Ministerio de Ambiente. El exministro Fernando Santos atribuye el declive al modelo estatista y falta de inversión, evidenciado por paradas en la Refinería Esmeraldas que incrementaron importaciones. Minería estancada: Las exportaciones mineras en 2025 se acercan a los niveles de 2023. La inversión cayó tras concluir la fase II de Mirador, proyecto que aún no opera. Según Henry Troya, exviceministro de Minas, el sector no atrae nuevos actores y opera con los mismos proyectos clave (Mirador, Fruta del Norte) desde 2019. Los «logros» en valor de exportación se explican por el alza externa de precios de commodities como el oro. Electricidad con rezago: Pese a incorporar 888,45 megavatios (MW) de potencia efectiva entre 2023-2025, el sector está por debajo de la meta del Plan Maestro (1.320,9 MW). El consultor Ricardo Buitrón señala que los únicos proyectos nuevos son Alluriquín, El Descanso y Vesubio, más megavatios recuperados de plantas inactivas. Las barcazas (300 MW) no cuentan como generación propia sino alquilada. Aunque la producción aumentó en 2025 por mayor demanda, persisten vulnerabilidades como la dependencia de importaciones desde Colombia, actualmente suspendidas por tensiones comerciales. En conclusión, los sectores estratégicos muestran un desempeño mixto o decreciente, lejos de los anuncios oficiales, con desafíos de inversión y planificación a largo plazo.



