
El empresario Bryan Soria manejaba una figura legal llamada SAS (Sociedades por Acciones Simplificadas) pero no es un caso aislado. Las autoridades recalcan que el problema no está en ese mecanismo y que el foco está en el control.
El primero es Bryan Soria, asesinado, gerente y único accionista de Blindexcorp S.A.S., creada en 2023 con USD 1 000 dólares. Activa, pero sin registro alguno de pago de impuesto a la renta. El segundo caso es Génesis Mendoza, esposa de alias mexicano, asesinada en 2025. Administraba Pezymar Export S.A.S., constituida con USD 400 dólares, investigada por mover más de USD13 millones con flujos inconsistentes e incumplimientos tributarios.
Y el tercer caso es Samara Rivera, señalada como operadora de corrupción para liberar a Rasquiña. Es gerente y accionista de BBCA S.A.S., creada en 2021 en Manta con USD 100 de capital. Desde el 2023 no paga impuesto a la renta. Aunque las SAS (Sociedades por Acciones Simplificadas) de los tres casos permanecen operativas. Comparten capitales bajos, giros amplios y tributación irregular.
El Registro Mercantil de Guayaquil sostiene que el problema no es la figura, sino el control. Afirma que las SAS impulsan el emprendimiento, pero reconoce su alta flexibilidad. “En el tema de control, no pasa por el Registro Mercantil, más directo a la Superintendencia de Compañías y su objeto comercial puede ser muy amplio”, señaló César Moya, del Registro Mercantil.
En Ecuador existen casi 78 500 SAS desde 2020. La Superintendencia de Compañías asegura que sí hay control y que los posibles casos de lavado también se reportan a la UAFE. “En ciertos casos hemos intervenido las compañías, disueltos y en otros casos no encontramos las actividades ilícitas”, indicó Luis CabezasKlaere, superintendente de Compañías, Valores y Seguros.
Recalca que las investigaciones pueden ser de oficio, de denuncias públicas, de controles aleatorios y alertas que llegan de otras instituciones públicas como el SRI y Superintendencia de Bancos.



