
Redacción, EM.- El 3 de enero de 2026, seis jóvenes de entre 17 y 25 años partieron de Pedro Carbo (Guayas) hacia Santa Elena para pescar. Diez días después, en una zona rural de la Península, fueron hallados seis cadáveres en avanzado estado de descomposición, pendientes de identificación genética. Este caso no es aislado. En julio de 2025, cinco jóvenes de Manta desaparecieron rumbo a Puerto López; sus cuerpos fueron encontrados sepultados y con impactos de bala en la comuna El Pital. En 2024, dos eventos similares en Santa Elena: en marzo, cinco personas fueron secuestradas de un hotel y ejecutadas; en agosto, cuatro jóvenes de Puerto López fueron hallados asesinados. Una constante en estos crímenes es la hipótesis de la confusión: bandas criminales confundirían a las víctimas con integrantes de facciones rivales. En el caso de marzo de 2024, siete detenidos, entre ellos un presunto miembro de Los Choneros, fueron llevados a juicio. La Policía sostuvo que los atacantes se equivocaron de objetivo. Esta posibilidad también se evalúa en la desaparición de los seis jóvenes de Pedro Carbo, quienes no registran antecedentes penales. SEGURIDAD EN LA COSTA: UN PANORAMA DE RIESGO EXTREMO En provincias clave para el narcotráfico como Guayas, Manabí y Santa Elena, operan bandas como Los Choneros y Los Lobos, enfrascadas en una disputa territorial con altos niveles de violencia. Expertos explican la dinámica. Jean Paul Pinto, catedrático en seguridad, advierte que ahora es un riesgo viajar a la Costa. «Cuando [las bandas] ven jóvenes, saben que puede haber una oportunidad de cometer ciertos actos ilícitos», señala. La Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) mantiene todas las hipótesis abiertas y las investigaciones en curso. Mientras, las estadísticas reflejan el costo humano: 2025 cerró con índices de muertes violentas en la región más altos que el año anterior.



