El nuevo aumento de precios impacta a venezolanos tras la captura de Maduro

Luego de casi dos semanas de la intervención estadounidense que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, a muchos venezolanos les preocupa más la economía que la política del país.

En un supermercado del este de Caracas, un dilema cotidiano resume la crisis: ¿cuánto pagar por un kilo de manzanas? El mismo ocurrió al buscar mi desodorante habitual, forzándome a abandonar la fidelidad a una marca tras una década. ¿Por qué pagar US$13 por algo que en Londres cuesta US$3,4? ¿Y quién en Venezuela puede pagar US$10 por esas manzanas?

Mientras la atención mundial se centra en el cambio político tras la captura de Maduro, en las calles de Caracas la gran preocupación vuelve a ser el costo de vida. Los precios suben con rapidez en un contexto de inflación crónica, inestabilidad cambiaria y política. «Me siento más pobre hoy que en diciembre», dice María Luisa, de unos 50 años, comprando hortalizas en el mercado de Chacao. Su hija Sofía cuenta que pasó el día buscando comida para su gata: a fin de 2025 el kilo costaba US$4, hoy US$6. «Cuesta casi el doble de repente». La historia se repite.

Yarilén, pensionada de 55 años, lucha con un bolsillo de billetes de bolívares que valen poco. «Un negocio cobra en bolívares y el siguiente en dólares. Tienes que hacer las cuentas todo el tiempo», explica. La economía venezolana sufre el impacto de la inestabilidad política — que tradicionalmente dispara el dólar— y de las sanciones que limitan la venta de petróleo. El FMI proyectó para 2025 una inflación del 548% y un crecimiento de apenas 0,5%. Estas cifras, previas a los eventos de enero, no consideran la nueva realidad. Ahora, el presidente de EE.UU., Donald Trump, asegura que quiere controlar y vender el petróleo venezolano.

Pero muchos en el país se oponen. «Que vengan de afuera a tomar el control es como que alguien entre en tu casa sin pedir permiso», dice Sandra, vendedora de helados. Según el economista Jesús Palacios, los desafíos inmediatos son la inflación galopante y la presión cambiaria. La escasez de divisas y la brecha entre el dólar oficial (330 bolívares).

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