
El Albacete protagonizó una de las mayores sorpresas en la historia reciente de la Copa del Rey al eliminar al Real Madrid en los octavos de final, con un vibrante triunfo por 3-2 en el Estadio Carlos Belmonte.
En el minuto 41, Javi Villar con un remate de cabeza. Los blancos reaccionaron rápido y tan solo unos minutos después volvieron a poner el marcador en tablas con un gol de Mastantuono. Ya en la segunda mitad, cuando el duelo parecía que se encaminaba a la prórroga, apareció Betancor para hacer el segundo para los locales y por ponerse por delante de sus rivales.
Gonzalo en los últimos minutos hizo el empate, pero de nuevo volvió a aparecer Betancor para matar el partido. El árbitro señaló el final del partido y certificó la victoria del Albacete por 3-2. Arbeloa afrontaba su primer partido ante el Albacete como punto de partida de su liderato en el club blanco. Los focos se posaron en él hasta que el balón comenzó a rodar por el césped del estadio Carlos Belmonte.
A partir de ese momento, las cámaras dirigieron el objetivo a los jugadores del Real Madrid y la nueva etapa que comenzaba en el duelo ante el Albacete con la Copa del Rey como contexto. Durante los primeros compases, se evidenciaron las ideas y planteamiento de los de Chamartín, mantener la posesión e intentar mover el balón. El ritmo, en general, fue lento con destellos de acelerones. En el lado opuesto el Albacete, con una estructura inamovible, esperando cazar una contra.
Fran García y Vinicius por la banda izquierda lo intentaron una y otra vez, poniendo centros al área en busca de algún rematador sin éxito. Por el lado puesto, Mastantuono se asoció con David Jiménez, buscando balones largos a la espalda de la defensa del Albacete y, también, con centros al área. Pero ninguna ocasión llegó con contundencia o al menos con la suficiente para éxito el máximo rendimiento al portero Lizoain.
En los primeros minutos, sin embargo, la niebla fue la gran protagonista dificultando la visibilidad en el campo.



