
Tras dos años de contracción, estancamiento y preocupación generalizada, la economía nacional finalmente levanta el vuelo en 2025. Los datos oficiales del primer trimestre revelan un crecimiento sólido del 2.8%, superando las expectativas más optimistas y marcando un punto de inflexión histórico. Este despegue no es un simple rebote técnico, sino el resultado de una combinación de factores que están inyectando un nuevo dinamismo a todos los sectores productivos. El motor principal lo encabeza una inversión privada renovada, especialmente en los sectores tecnológicos y de infraestructura verde, impulsada por la estabilidad macroeconómica y acuerdos comerciales internacionales clave.
El consumo interno, el gran termómetro de la confianza, también reacciona: las ventas minoristas y la adquisición de bienes duraderos muestran sus primeros aumentos sostenidos desde 2022. Este ambiente positivo está generando un círculo virtuoso, donde la creación de empleo comienza a recuperarse, especialmente en industrias de servicios especializados y manufactura avanzada. Los expertos coinciden en que este momento es crucial. Advierten que el crecimiento, aunque prometedor, aún es incipiente y requiere consolidarse. El reto para el gobierno y los agentes económicos será mantener el rumbo, garantizando que la expansión sea inclusiva y sostenible, transformando la recuperación en una prosperidad de largo alcance. El mensaje hoy es claro: la recesión ha quedado atrás. El país mira hacia adelante con un renovado, aunque cauteloso, optimismo. La tarea ahora es no bajar los brazos y trabajar para que este despegue se convierta en un vuelo alto y estable para el beneficio de todos. La ciudadanía ecuatoriana, espera que esta nueva noticia sea de esperanza para todos.



